| REFUGIO |
[Jul. 7th, 2006|05:27 pm] |
Aire ahíto de hálitos hediondos harto de tildes indecisas en hiatos y diptongos mi coco come caca sin querer hay una raya de coca cara en tu sopa sosa la cuchara choca contra el suelo y no da de sí hay una cucaracha de marfil en tu chaqueta de kachemir cacho mierda quién lo iba a decir: tanto caminar para llegar al principio y siempre sin principios y sin fines concisos pero tú y yo salimos de coños y empezamos chupando tetas todos (por eso las pibas son todas unas zorras o bisexuales, si lo prefieres)
Nos movemos por el mundo como bichitos voladores que patalean en un vaso de agua de crital
y vamos buscando tetas que chupar un coño al que volver, un coño del que adueñarse, un coño al que apuñalar quizá para vengarnos de nuestra madre, (por traernos a esta feria macabra) quizá para volver al niño que parece dormirse mientras mama
Porque lo cierto es que: Me pasaría horas pásandote la lengua chupándotelo, mimándotelo, bebiéndomelo Me dormiría feliz entre tus piernas pensando que: tu coño decidiría chuparme a mí succionarme beberme tragarme acogerme en tu interior. tu interior, tu interior (es el eco) y al despertar: te lamería por dentro y dibujaría en tus paredes mojándo los dedos en tus colores. colores, colores (el eco de tu útero otra vez) "todo es de color" como dice la canción Iridiscente el agua donde se ahoga el bicho Iridiscente el pipí, iridiscente el lavabo Me gusta cuando callas porque estás como iridiscente Iridiscente tu puta madre candescente mi polla decumbente la cumbre interyacente la magia intrascendente el verso jurisprudente el ladrón negligente el genio regente el robot refulgente tu voz urgente el consuelo
Disidente mi yo. |
|
|
| TRAS LA VENTANA |
[Jun. 30th, 2006|06:10 pm] |
Escrito hace unos pocos de años, y basado en hechos reales (no es coña). Dice así:
Creo que es de vital importancia relatar ciertos sucesos recientes que constituyen un síntoma obvio de una desconocida amenaza a la que están expuestas nuestras apacibles vidas. Se trata de un misterioso ser que se ha manifestado últimamente varias veces. Sé que lo que digo puede parecer de chiflado, y muchos ingenuos escépticos me tacharán de cuentista, pero he tomado como cometido propio, por el bien de mis semejantes, el hacerles conocedores de tales acontecimientos. Así pues, heme aquí dispuesto a hacerlo, ya sin más dilaciones:
Sucedió en la habitación de Fran, mi compañero de piso. Acababa de instalar el ordenador y manteníamos una amena conversación carente de especial importancia. Aparte de nuestra plática no había otra cosa que turbara la afónica quietud que a tan altas horas se respiraba. De repente, un espeluznante sonido surgió de la nada. Era la enigmática “voz” de la desconocida criatura. Nos puso la piel de gallina. Una mezcla del gemido de un gato fornicador con un chillido chiquito-de-la-calzadiano, una especie de murmullo chirriante ascendente, totalmente extraño a nuestros oídos. Tras el fugaz sonido, el mismo escenario que mantenía nuestra charla quedó sumido en el más profundo silencio, y Fran y yo nos mirábamos como esperando encontrar una respuesta en los ojos del otro. Aterrador. Pero lo peor no era desconocer qué era eso, sino ignorar el punto del que procedía tan terrorífica sonoridad. Así, tras el sobresalto que nos hizo callar; se apoderó de nosotros la incertidumbre que todo ser humano cuerdo siente, al no poder clasificar y darle forma a algo que se haya cerca, pero oculto tras un inquebrantable interrogante. Y ¿cómo mirar a algo que no sabes dónde está? He ahí, pues, la teta de la que chupa confiada la invulnerabilidad de dicho interrogante. Mi iluminado amigo pensó que podía haber sido yo el autor del misterioso ruido, e interiormente rezó a Satanás para que mi respuesta a su “Has sido tú ¿no, cabrón?” fuese afirmativa; pero su sonrisa se hizo añicos y el pavor se instaló en su mirada cuando le dije, con un agrio tono que daba a mis palabras total credibilidad, que yo no había sido. A penas le miré para contestarle, pues mis pupilas no podían dejar de apuntar ahora a la ventana, yo intuía que el sonido tenía su origen tras ella. Me encontraba paralizado cual depredador que espera tras un arbusto a su presa, o mejor como la presa que se sabe acechada por un depredador, y no quiere dar un paso en falso. Tras la diminuta ventana no había realidad, solo una intensa negrura que invitaba a mi imaginación a especular sobre lo que podría estar observándome; quizás una maléfica monstruosidad que, envuelta en su manto de oscuridad, estudiaba la forma de colarse en nuestra morada y... ¿quién sabe qué crueles intenciones podía tener? A mi se me ocurrían muchas, pero... ¡Recorcholis! seguro que solo era un bicho inofensivo.
Dejamos las preguntas sin respuesta y, tras frivolizar sobre la situación vivida y ocultar con risas el sobrecogimiento que aun corría por nuestras venas, retomamos la conversación que el miedo nos hubo robado. Pero, debió darse cuenta la criatura de que ya no le hacíamos caso y, pensando que merecía más atención, volvió a repetir su peculiar sonido, y otra vez nos dio un susto. Es como estar hablando con alguien en una casa en la que se supone que no hay nadie más, y de repente se escuche una voz pidiendo silencio. Para cerciorarnos de que la cosa no se hallaba bajo nuestro mismo techo, con suma cautela miramos bajo la mesa, bajo la cama, e inspeccionamos todos los rinconcitos y oquedades varias en las que pudiera caber algo de ignoto tamaño, siempre con extrema prudencia, como el que busca una zarigüeya en la despensa. Satisfechos al haber comprobado que nada extraño convivía con nosotros, pero con cierto sabor a fracaso por no conocer aun el ejecutor de los extraños sonidos; le di las buenas noches a mi compañero de fatigas (que, al percatarme de la preocupación que reflejaba su semblante, resultó algo así como decir un frio “hasta luego” a un amigo que se va a la guerra) y me recluí en mi tugurio.
A la mañana siguiente mi colega me contó que la susodicha criatura había vuelto a dar señales, y lo había hecho de la misma manera, ello es emitiendo el mismo chirrido. Yo no lo volví a escuchar, lo cual me hizo recobrar la serenidad que me caracteriza. Fran, tras aquella noche, tampoco volvió a percibir ningún indicio más de la existencia de la criatura y, poco a poco, la nocturna intranquilidad que se había respirado en el bajo izquierdo del número 14 de la lúgubre Calle Peña, se fue disipando.
Pero, ingenuo lector, ¿cómo iba yo a estar escribiendo esto cuando se me supone totalmente tranquilo y sin ningún temor? Ciertamente, ya me habría olvidado del asunto si la criatura hubiese dejado de acosarme. Pero no lo ha hecho.
Ayer mismo, dejada la medianoche muy atrás, hallábame en este mismo sitio, es decir sentado frente al ordenador, escuchando una última canción antes de irme a la cama. Las notas musicales bailaban con el sonido de la lluvia que caía fuera, pero esta armonía sonora que acariciaba dulcemente mis oídos se vio repentinamente destrozada por un ruido que pudo oírse claramente por encima de la lluvia y por encima de la música; sonó como a un choque de madera contra algo sólido o, más que un choque, una breve fricción. Sea lo que fuere lo que había provocado el ruido, estaba tras mi ventana. Llegados a este punto, veo adecuado informar al lector sobre el lugar al que da mi ventana, para que éste entienda mejor las razones de mi miedo. Mi ventana no da a una calle, no da a un parque, no da a ningún tipo de zona peatonal, ni siquiera parece una zona accesible. Mi ventana da al interior de una casa, una casa que no tiene techo y, si tiene suelo no se ve, puesto que está todo cubierto de palos de madera muy grandes (los que quizás alguna vez habían formado parte del techo) y escombros de todo tipo. Es un parque de ratas, palomas y cucarachas. Un detestable lugar del que empezaron a provenir, tras el ruido antes mencionado, una nueva serie de sonoridades, más suaves que la anterior pero también de frotación, como si algo se arrastrara ¿Y quién sabe qué horrible ser puede habitar tan repugnante espacio? Yo lo sé: una criatura que emite un extraño chirrido, que no teme a las ratas ni a las cucarachas, que actúa por la noche, y que; por lo que parece, es capaz de mover grandes palos de madera. Podría parecer un enlace de acontecimientos muy precipitado, ¿por qué pensar que el extraño ruido oído tras la ventana del dormitorio de Fran, es emitido por la misma cosa que ahora se movía por entre los escombros tras mi ventana? Me llevé esta pregunta a la cama, para utilizarla de tranquilizante, pero de nada sirvió puesto que, al cabo de un rato oí algo que me puso los pelos de punta: ¡el mismo murmullo estridente que habíamos oído en el habitáculo de Fran!
Tardé bastante en quedarme dormido. Cavilé un buen rato sobre la posible forma que podría tener la criatura. Hasta ese momento lo había imaginado como una especie de rata, había pensado incluso que podía ser una especie de insecto, algo así como una chicharra o un grillo; pero ahora que lo había oído moverse supe que su tamaño debía ser bastante mayor que el de una rata, y sobretodo nada que ver con un grillo. Pensé que quizás la criatura podría estar reposando junto a mi, justo al otro lado de la pared, bajo mi ventana. Se me ocurrió que, como todo ser cuya existencia es constatada por el humano, debería tener un nombre, e intentando que su nombre fuese onomatopéyico con respecto al sonido que solía emitir, le llamé Jufujo. Si el nombre te parece horrible, digamos que su fealdad hace referencia a los sitios por los que la criatura se mueve.
Aunque pueda parecer tranquilo, bajo mi fachada construida mediante humor, se haya una esencia corrompida por el horror. Estos temores me hacen consciente de la enorme fragilidad de nuestras vidas, y temo por ella, tan evidentemente expuesta al peligro de algo que vaga por ahí fuera, algo que hasta ahora se ha limitado a no pasar desapercibido sin ser totalmente percibido, algo que nos ha sumido en la más profunda intranquilidad. Está jugando con nosotros, sí, hasta ahora se ha limitado a eso. Pero nuestros dias de terror acabarán, esta mortificación tendrá su fin cuando el Jufujo así lo quiera, es decir, cuando se canse de jugar, y decida dar el siguiente paso.
Dios se apiade de nuestras almas.
Málaga; 29 de Octubre de 2003 |
|
|
| AUTORRETRATONI |
[Jun. 24th, 2006|02:49 pm] |

Solamente hay que poner el folio del Paint en negro, entonces te ves a tí en el monitor, y ya solo es cuestión de tener ojo y pulso y repasar tus formas con el cursor.
Oh, vamos, sí que se parece un poco. |
|
|
| CIERTAS PALABRAS LINDAS |
[May. 2nd, 2006|02:34 am] |
|
Luz, lengua, calzoncillos, brutal, mandíbula, clítoris, piscolabis, estúpido, culete, síntesis, caricia, pantomima, relámpago, ducha, dudar, opio, laurel, camino, niña, moco, esperpento, miel, espuma, relucir, ecléctica, mamá, música, musa, montaña, peripatético, disfraz, esquizofrenia, paranoide, página, matiz, elixir, lunático, delirio, verso, oximoron, paradoja, pestaña, pañuelo, cielo, vagina, antagonista, demonio, silvar, lamer, fruncir el ceño, múltiple, solo, soñar, poema, sucedáneo, metafísico, alucinación, siete, botarate, papanatas, olvidar, fin... |
|
|
| CIERTA BELLEZA DOMÉSTICA |
[May. 1st, 2006|03:05 pm] |
|
Me senté en el retrete a comerme la tortilla de patatas. ¿Y por qué en el retrete? Porque nunca me había comido una toritilla de patatas sentado en el retrete, y supuse que poca gente lo habría hecho, y me pareció que era algo que debía hacerse. |
|
|
| SOY 11 (once) |
[May. 1st, 2006|02:01 pm] |
|
Una mota en el vacío Un camino estelar Un escalofrio Antes del big bang Quiero cantar
Un verso aparte
Quiero bailar Antes de reunirme Un sin par Un escondite Una bola en el billar
|
|
|
| WE H8 LUV, WE LUV H8!! |
[Apr. 23rd, 2006|05:05 pm] |
Van a leer "¡Todo era amor!", un lindo poema de Oliverio Girondo. Y a continuación, "Todo era odio!", un lindo poema de... yo.
¡TODO ERA AMOR!
¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor. Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre. Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas. Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue, cubierto de flores blancas... Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso... Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas. Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada. Amor impostergable y amor impuesto. Amor incandescente y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor amor que es, simplemente, amor. Amor y amor... ¡y nada más que amor![Ese era de Girondo][Ahora viene el mio]¡TODO ERA ODIO!¡Todo era odio... odio! Odio a todos, todo odio Nadie odia nunca con sonrisas de anuncio de pasta dentífrica Pero todos odian, os odio En todos sitios se veía odio No se podía pensar más que en odio Odio pasado por agua, vaho en la ventana odio al portador, odio a plazos odio odiable, odiado y degustado y disfrutado dejadme en paz con mi odio Odio como estatua ecuestre Odio duro como rutina, demasiado polvo en la cortina bébete mi orina odio órfico, odio dorado un dolor a culo un olor en el zurullo Odio a todos, todo odio odio lleno de amor lleno de instinto lleno de básico lleno de mierda porcina bébete mi orina Odio con una gran O, y otra gran O Ooodioooo, oh dios Cualquier O en "odio" tiene más sustancia que la o de "dios" Ooodiooo, vocalízalo bien, ooodiooo Odio odorante cubierto de cucarachas chorrea moscas mi boca Odio ovulante, odio glovalizador todos juntos ermanos: Nos hodiamos Odio infeccioso, odio untuoso Odio desnudo y tal cual y poco más Odio en el sofá, en la oscuridad, en la tele y sin piscina bébete mi orina hodio con o sin faltas/hodio sin o con sobras autoabrazo de oso en la sombra Odio a domicilio Odio personal e intransferible odio necrofílico Odio con tila, odio con té, contento te odio Odio Christian Dior Odio en el paseo marítimo Odio en la disco Odio bajo un espléndido sol de primavera Odio que llega incluso al estómago de los monos hermosos incluso al de los monos adinerados y de los que no tienen nada Odio que llega al buzón de los que no tienen casa Odio que quema el corazón de los bomberos Odio que okupa la panza del policía Odio cuando 2 + 2 es irremediablemente 4 Odio que me hace escribir que me inspira, me respira, me musa, me fuma Odio que se alimenta de camisas de fuerza odio que crece cuando se quiebra un vaso odio que irrumpe con un portazo Odio impostergable y odio impuesto Odio procrastinante y odio hermético odio indeformable, odio opaco oooodioooaaaiisslaaaanteeecomounmuro adoro odiar cuando odio, y lo detesto cuando no Odio, odio y odio que perduró durante un ademán esencialmente odio y nada más. Bébetelo ya. No os preocupeis mi pequeños amiguitos, otro dia escribo uno de amor que hinche vuestros corazones de felicidad y esperanza verde y rosa. |
|
|
| APRENDE A CONDUCIR |
[Apr. 11th, 2006|09:24 am] |
Aprende a conducir, Que yo no tengo tiempo; Aprende a conducir, Que yo con mi poco dinero Te compraré un coche, Uno de segunda mano; Y entonces te diré: Llévame de paseo, Vamos a seguir al sol Y si llega al horizonte antes que nos Pararemos para comer Y fumar y beber Y dormir Y soñar que somos jipis Que no tenemos que trabajar Que mañana llegaremos al sol. Y haremos fotos con la digital En el maletero tendremos alcohol En la guantera yerbagüena Conquistaremos sitios vírgenes Y conoceremos gente nueva
Así que aprende a conducir Que yo no tengo tiempo Aprende a conducir Yo te compro un videojuego Para que vayas aprendiendo Uno de carreras Y cuando aprendas Cuando tengas el carné de conducir Te compraré una furgoneta Una de segunda mano Negra como la del equipo A Verde, roja o amarilla Me da igual En un lado pintaremos una calavera Y en el otro una florcilla Y entonces te diré: Llévame de paseo Vamos a pasar por la playa Bajemos las ventanillas Y con el codo fuera Saludemos a las señoritas. Tú, que bajemos un rato a la playa Y yo, que sin sombrilla nada de nada Seguiremos por la ciudad Bajadas las ventanillas Yo diré que Mozart o Sun Ra Tú que John Coltrane o Mamá Ladilla Te recordaré quién pagó la furgoneta Y seguiremos adelante con una bonita sonrisa. Los aburridos viandantes nos mirarán Al oirnos pasar con nuestra musiquilla Y cuando nos detengamos en el semáforo Miraremos al chofer de al lado hasta incomodar
Así que aprende a conducir Que yo no quiero Aprende a conducir Que yo te busco un Mercedes en el vertedero Sácate el carné ya de una vez Y sácame de este puto agujero Recógeme a las tres Y busquemos caminos estrechos Y carriles sinuosos Pero cuidado con los osos Vamos donde nadie haya estado antes Tú estate al volante Mientras yo saco la cabeza por la ventana del techo No dejes de mirar adelante Mientras yo saco el brazo para jugar con el viento Tú estate al volante Mientras yo como pan con queso. Te pasaré trocitos Para que no te mueras de hambre Porque los muertos no saben manejar el volante Ni pisar los pedales Ni yo tampoco sé Así que ¿quién podría llevarte de vuelta para incinerarte? Llévame lejos, llévame muy lejos Tú no te preocupes, que yo te paso queso Subamos a uno con guitarra Que encontremos haciendo dedo Acelera, acelera, acelera Vamos a cruzar La barrera, barrera del sonido
Busca un sitio para parar
¡Allá!
Para ya.
Lindo sitio para cagar. |
|
|
| (no subject) |
[Apr. 8th, 2006|07:25 am] |
- (susurrando) ¡Pero chiquillo! ¿Cómo vienes así al entierro de tu padre? ¿Es que no tienes ropa formal? - No me apetecía arreglarme. Vengo a un entierro, no a una entrevista de trabajo. Y además me parece vergonzoso ponerse guapo para ir a un entierro, como queriendo aprovechar la congregación de gente para mostrar lo lindo que es uno. ¿Venís a ligar o qué? Me dais ganas de vomitar todas las que os habéis maquillado. ¡Guarras! |
|
|
| navigation |
| [ |
viewing |
| |
most recent entries |
] |
| [ |
go |
| |
earlier |
] |
| |
|
|